"Llegué a Montevideo, Uruguay en febrero y me gustó todo desde el principio: el clima caliente, los otros voluntarios alemanes, los uruguayos, la comida que tiene mucha influencia de la comida europea y por eso no es tan distinta, Montevideo, una ciudad que me parece muy tranquila, pero también las playas por ejemplo de La Floresta dónde pasé mis primeros días en un campamento.

Estas fueron mis primeras impresiones, por lo que no me duele mi decisión de venir a Uruguay por un año.
Después del campamento fui a la casa de mi familia de hospedaje: la madre y dos chicas que tienen 15 y 19 años. El padre está en España por trabajo y vuelve cada seis meses por un mes a casa.
Estaba muy nerviosa cuando llegué en mi nuevo hogar por el próximo año, pero ellas – el padre ya estaba en España – fueron muy amables y pacientes con mi poco español, por eso el nerviosismo desapareció muy rápido.
Durante las primeras dos o tres semanas hicieron muchas actividades conmigo: fuimos al Palacio Legislativo, al Prado, al Jardín Botánico, a la Rambla, tomamos mate que no me gustaba al comienzo por su gusto amargo, además también me mostraron mi barrio y me ayudaron con cosas cotidianas – por ejemplo cual es el ómnibus que tengo que tomar, dónde están los distintos edificios, etc. Siempre tenían un ojo abierto para mi!
Durante estas semanas también me integré muy rápido al horario de la familia. Por supuesto cosas como limpiar y ayudar dentro de la casa forman parte de esto, pero igual cosas como por ejemplo que cada domingo es el día de la feria o que la abuela viene con bizcochos muy ricos.

No tuve muchos problemas en acostúmbrame a vivir con esta familia – excepto la cena. Cenamos muy tarde y siempre con mucha carne como una familia uruguaya típica. Un día la abuela dice que “una comida sin carne, no es una comida” - y acá eso es verdad! Pero siempre la familia está muy interesada en mi cultura y en como es mi vida en Alemania… por eso cociné unas veces algo sin carne lo que les gustó. J
No es muy difícil acostumbrarse a esta cultura. Creo que lo más importante es que por un lado siempre uno tiene que hablar con la gente con quién vive para encontrar una solución si hay problemas y al revés; por otro lado que ambos estén abiertos para conocer perspectivas diferentes. Solo se puede encontrar una solución aceptable para todos los lados cuando hay una buena comunicación."
Abril 2009
Kathrin Torka
Participante Weltwärts Generación 2009-2010.
Trabajó en la Escuela Nº 47 Punta de Rieles, con el Proyecto de talleres temáticos e intercambio de cartas con Honduras y Canadá. Así como también en Cinemateca. Actualmente se encuentra planificando el segundo semestre del Proyecto con escuelas de Uruguay y del exterior también.